San Pedro de Alcántara
El amor a su madre, Doña Petra de Alcántara y la devoción de la familia Gutierrez de la Concha al santo extremeño es el origen del nombre de nuestro pueblo y la advocación del mismo a San Pedro de Alcántara.
San Pedro de Alcántara además de ostentar el patronazgo de la única ciudad española que lleva su nombre, es patrono de Arenas desde el 16 de octubre de 1622, ya con posterioridad otros lugares se acogieron a su patronazgo, así la diócesis de Coria-Cáceres en 1674, el estado de Brasil en 1826 y la región de Extremadura en el año 1962.
La mayor parte de las imágenes de San Pedro de Alcántara lo representan como escritor. Esta representación, de pie, en la que sostiene con la mano derecha la pluma y con la izquierda su Libro de la Oración y Meditación, es la que presidió la iglesia del pueblo desde su apertura al culto en el año 1869 y la que más se repite entre nosotros. Su autoría se atribuye a Pedro de Mena, pero sin pruebas fehacientes; al igual que el resto de las imágenes primitivas fue destruida en el incendio de la iglesia durante los disturbios de julio de 1936.
Acompaña al santo una paloma, símbolo del Espíritu Santo y de la inspiración que de él recibe. La aureola de santidad está representada por una corona circular que enmarca la cabeza del patrono. Otros detalles de la escultura son diversos elementos que recuerdan la vida austera de fray Pedro, comenzando por sus pies descalzos, muestra de la pobreza extrema que practicó durante toda su vida y cuya descalcez dio nombre a la reforma franciscana a la cual se acogió y difundió con tanto acierto —pues sin ser su fundador es su figura más destacada—. También su hábito, viejo y remendado, se puede apreciar a través de la labor del escultor, al igual que una capa corta o mantillo que cubre sus hombros, además del capucho sobre la espalda. Su cintura está ceñida con una cuerda de la que cuelgan tres nudos que recuerdan los votos de obediencia, castidad y pobreza, y en el mismo cíngulo se sujeta un rosario. Oculta el hábito un cuerpo flaco, de poco comer y menos dormir, castigado por una frecuente penitencia.
Imagen de San Pedro de Alcántara destruido en 1936.
Hay otras versiones iconográficas locales del santo extremeño, La primera se encuentra en la capilla de El Ingenio, puede ser de los años 60 ó 70, y en alguna ocasión sustituyó a la de la parroquia en la procesión del 19 de octubre. La otra es una escultura en bronce, erigida en la plaza de la Iglesia en el año 1999, con ocasión del quinto centenario del nacimiento del santo en la villa de Alcántara; su autor es Santiago de Santiago
Otra representación del santo lo constituye el monumento llamado “Síntesis de San Pedro Alcántara”, obra del escultor Vicente de Espona (1918-1995) inaugurada en 1982 en el centro de la Plaza de la Iglesia. Las atrevidas formas de la obra llamaban la atención entre los edificios coloniales de la plaza, suscitando algunos rechazos, aunque pronto los habitantes se acostumbraron a tan singular figura, que por otra parte no interfería la visión de la iglesia dada su esbelto volumen, y se fue convirtiendo en un símbolo del nuevo San Pedro Alcántara. El el cambio de ubicación sufrió daños irreparables quedando completamente destruida y en octubre de 1994 se construyó nuevamente, en la actualidad se encuentra en la rotonda que da acceso al polígono industrial sampedreño.
Otra imagen sobre San Pedro Alcántara corresponde a un cuadro del pintor Pedro Ramírez y se encuentra en la parroquia de la Virgen del Rocío, en este caso su representación aparece abrazado a la cruz, una excelente réplica de la escultura monumental que se venera en la basílica de San Pedro del Vaticano.
APERTURA DEL TEMPLO Y PRIMERA PROCESIÓN.
El administrador principal, comunicaba a Manuel Gutiérrez de la Concha el acontecimiento y le expresaba su satisfacción por el mismo:
“Hoy he tenido un día muy agradable, porque cuando me confió usted la Administración de la Colonia concebí tres pensamientos: 1.º, constituir el gran centro productor a que usted aspiraba; 2.º, garantizar para la industria esta producción; y 3.º, inaugurar la Iglesia proyectada para reconcentración de las costumbres morales del nuevo pueblo agrícola e industrial”.
Estas ideas del administrador, que compartiría sin duda con el marqués del Duero, nos indica lo que San Pedro Alcántara significaba para el fundador y sus colaboradores, algo más que un simple establecimiento agrícola e industrial, esto es una nueva población en la cual al bienestar material de sus habitantes debía sumarse el espiritual.
La apertura del templo fue una decisión rápida que tomó Ángel María Chacón al visitar al arcipreste de Marbella, para organizar una procesión, que habían demandado los colonos, como acción de gracias por las beneficiosas lluvias caídas. Decisión fundamentada en la falta de espacio que existía en la capilla que hasta entonces se utilizaba como lugar de culto, una vivienda habilitada en la cual apenas cabían para oír misa una cuarta parte de los pobladores de San Pedro.
D. Manuel Gutierrez de la Concha, primer Marqués del Duero y fundador de la Colonia Agrícola de San Pedro Alcántara.
Iglesia parroquial a comienzos del siglo XX
La apertura del templo fue una decisión rápida que tomó Ángel María Chacón al visitar al arcipreste de Marbella para organizar una procesión, que habían demandado los colonos, como acción de gracias por las beneficiosas lluvias caídas. Decisión fundamentada en la falta de espacio que existía en la capilla que hasta entonces se utilizaba como lugar de culto, una vivienda habilitada en la cual apenas cabían para oír misa una cuarta parte de los pobladores de San Pedro.
Para inaugurar la iglesia fue necesario sacar del edificio una serie de objetos que se almacenaban en su interior: maquinaria agrícola, sacos de abono mineral y el taller de carpintería que incluía una máquina de aserrar madera. De este modo se celebró misa el 22 de agosto de 1869 y tuvo lugar la primera procesión de la que tenemos constancia de nuestro Patrón, que según sabemos fue una “ procesión concurridísima” . Gracias a la correspondencia de entre el Marqués y su administrador sabemos que la tabla del altar mayor media 3 metros y dos centímetros de largo por 1 metro y 11 centímetros de ancho o que se recibió un San José con niño que “ ..ha entusiasmado a las gentes de pueblo y efectivamente es para entusiasmar, porque la talla es admirable… Esperamos un San Francisco de Paula muy bueno que había en las Monjas Claras y si nos lo mandan habremos reunido en San Pedro Alcántara las mejores imágenes que había en Málaga”.
Al año siguiente, concretamente el 19 de octubre de 1870, se hacía entrega a Fernando Rosado Guzmán, mayordomo de la Cofradía de San Pedro de Alcántara —la cual se puede considerar como antecedente de la actual Hermandad— de los enseres del templo, y se especificaban en el acta de entrega algunas normas de funcionamiento, como la libra de cera mensual que debían aportar para el culto los diez colonos que tenían tienda.
En el mismo documento se menciona la cesión de las imágenes a la cofradía y se hace constar quienes fueron los donantes:
San Pedro de Alcántara, monjas Catalinas de Málaga.
Nuestro Señor San José, marquesa del Duero.
Nuestra Señora de los Remedios, arcipreste de Marbella.
Nuestra Señora del Pilar, Diego de Lachica.
La iglesia fue incendiada en 1936, y restaurada por el arquitecto diocesano Enrique Atencia y se abrió de nuevo al culto en el año 1943, en 1938 no procesionó ninguna imagen, ya que la imagen de San Pedro de Alcántara corrió la misma suerte que el resto del templo.
Fue una procesión austera la de aquel 19 de octubre de 1938 , se limitó solo a ese día y la precedía una sencilla cruz con el cura Juan Fortuny presidiendo la procesión.
Ya en 1939 y justo 6 meses después de finalizar la Guerra Civil se restablece la feria en honor al Patrón ese 19 de octubre procesionó por primera vez la actual imagen de San Pedro de Alcántara, la cual llegó de Málaga montada en la Pavoni, un Ford 4 que servía de transporte para la Colonia, la imagen se recogió en la calle Strachan de la capital, en una desaparecida tienda de imaginería. Cuentan que todos salieron al paso, y que era casi imposible contener a la chiquilleria que pretendía subirse al camión.
Es de suponer que la Sociedad General Azucarera, fue la encargada de sufragar la nueva imagen y debió de contribuir de manera sustancial a su financiación teniendo en cuenta la precaria situación económica de una población recien salida de una guerra.
El 17 de octubre de 1943 la iglesia se abría de nuevo al culto una vez reconstruida con los fondos del Ministerio de la Gobernación. El obispo de Málaga , Balbino Santos Olivera, impartió la solemne bendición.
La importancia de la recuperación de la iglesia, celebrada por el estamento eclesiástico, también se percibe el día 19, cuando todos los sacerdotes del arciprestazgo de Marbella asisten a la procesión del patrón, después de oír el sermón ofrecido por un canónigo de la catedral de Málaga.
Otra de los noticias del programa también resaltan lo especial que resulta este año. De este modo, la banda de música que actúa en la colonia, además de la del Regimiento de Infantería n.º 148 que se encontraba establecido en ella, es la del Frente de Juventudes de la capital malagueña. Esta banda de música desfilará el día 18, inaugurada la iluminación eléctrica en el real de la feria, y se encargará asimismo de amenizar el baile.
Calle Marqués del Duero
Ha transcurrido casi siglo y medio de fe religiosa, desde que en 1869 se bendijera la iglesia en honor a San Pedro de Alcántara. Y han pasado algunos años más de creencia en la capacidad del hombre, desde que Manuel de la Concha fue adquiriendo las fincas que conformaron la colonia, confianza en el propio esfuerzo y en el de los hombres y mujeres que llegaron para poblar este territorio.
Esa fe sampedreña, la divina y la humana, múltiple y heterogénea como los lugares de procedencia de los habitantes del lugar, se ha mantenido con el transcurrir del tiempo, a pesar de inconvenientes de todo tipo. Esa convicción en las propias posibilidades, en la historia común, en la historia que se escribe día a día, con el ejemplo de los vecinos más nobles, los que son y los que fueron… esa perseverancia identifica a San Pedro Alcántara como pueblo.

